El mercado del alquiler en el País Vasco sigue marcando máximos en los dos territorios con mayor densidad poblacional. Bizkaia cerró 2024 con un precio medio de 16,26 €/m² al mes, lo que supone un incremento anual del 10%, mientras que Gipuzkoa lidera el ranking autonómico con 18,40 €/m² al mes, consolidándose como el territorio más caro para arrendar una vivienda en Euskadi.
Esta brecha entre territorios no es nueva, pero su agudización en los últimos ejercicios está generando una presión social difícil de ignorar. Las familias con ingresos medios se ven cada vez más expulsadas de los municipios céntricos hacia la periferia, en busca de precios que se ajusten a sus posibilidades económicas.
«En Gipuzkoa, encontrar un piso de dos habitaciones por menos de 1.000 euros al mes es prácticamente imposible en los municipios costeros y en Donostia-San Sebastián», señalan desde el sector inmobiliario.
El contraste con Álava es significativo. El territorio alavés registró una caída del 13,6% en el precio del alquiler, situándose en 10,65 €/m² al mes, lo que apunta a una dinámica territorial muy dispar dentro del mismo marco autonómico.
¿Qué hay detrás de estos números?
Los expertos apuntan a varios factores que explican el comportamiento diferenciado entre territorios. En Bizkaia y Gipuzkoa, la escasez de suelo edificable, la alta densidad urbana y el fuerte atractivo económico de sus capitales generan una demanda estructuralmente superior a la oferta disponible. En Álava, la menor presión demográfica y un parque residencial más amplio en proporción a su población contribuyen a moderar los precios.
Desde el Observatorio Vasco de la Vivienda se advierte que esta tendencia, de no mediar intervenciones efectivas de política pública, podría consolidarse en los próximos años, profundizando las desigualdades territoriales y dificultando el acceso a la vivienda de amplias capas de la población.