En un mercado donde la escasez de oferta es uno de los principales factores de presión sobre los precios, la tecnología constructiva emerge como una variable que puede marcar la diferencia. El uso de la metodología BIM (Building Information Modelling) en las licitaciones públicas del País Vasco está creciendo de forma sostenida, y su impacto sobre los plazos y costes de construcción empieza a dejarse sentir.
Según datos del Observatorio BIM, la proporción de licitaciones bajo esta metodología en el ámbito de la edificación creció del 11,47% en 2021 al 18,75% en 2022. Aunque en términos absolutos el presupuesto adjudicado bajo criterios BIM descendió de 143 millones a 101,2 millones de euros en ese mismo período, el incremento porcentual refleja una tendencia de adopción creciente en el sector.
El BIM no es solo una herramienta de diseño: permite anticipar errores, coordinar subcontratas y reducir imprevistos en obra, lo que se traduce directamente en menores costes y plazos más predecibles.
Industrialización: el salto pendiente
Más allá del BIM, la industrialización de la construcción —mediante módulos prefabricados de alta calidad, paneles estructurales o sistemas de baño y cocina premontados— representa una revolución pendiente en el sector residencial vasco. Los países escandinavos y Centroeuropa llevan décadas construyendo vivienda en plazos de entre 6 y 12 meses, frente a los 24-36 habituales en España.
El reto en el País Vasco no es solo técnico: los marcos normativos deben adaptarse para facilitar la aprobación de proyectos industrializados, y las administraciones deben incorporar estos criterios en las licitaciones de vivienda pública. La Ley de Medidas Urgentes podría ser una oportunidad para dar este paso, pero su texto actual no desarrolla suficientemente el capítulo de innovación constructiva, según advierten los especialistas del sector.
El escenario ideal para 2025 y más allá apunta a una combinación de regulación inteligente, agilidad administrativa y adopción masiva de tecnología constructiva. Si estas tres palancas actúan de forma coordinada, el mercado inmobiliario vasco podría aliviar la presión que hoy soportan miles de familias en busca de un hogar asequible.